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Augusto Monterroso

28 Feb

Hace poco, escuchando a uno de mis compañeros, Valentín llamó mi atención con lo que relataba. Luego comentando con otros amigos el relato que escuche, uno de ellos me dio a conocer el nombre del autor y me puse a buscarlo para llevar sus extraordinarios relatos al vagón:

El eclipse

Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

El grillo maestro

Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno, el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los Grillitos su clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del Grillo era la mejor y la más bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto que los pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo humano menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.

Al escuchar aquello, el Director, que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos.

La oveja negra

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

La mosca que soñaba que era un águila

Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.

En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.

En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.

Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.

La fe y las montañas

Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.

La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.

***

Augusto Monterroso nació el 21 de diciembre de 1921 en Tegucigalpa, capital de Honduras. Sin embargo, a los 15 años su familia se estableció en Guatemala y desde 1944 fijó su residencia en México, al que se trasladó por motivos políticos.

Narrador y ensayista guatemalteco, empezó a publicar sus textos a partir de 1959, en ese año salió la primera edición de Obras completas (y otros cuentos), conjunto de incisivas narraciones donde comienzan a notarse los rasgos fundamentales de su narrativa: una prosa concisa, breve, aparentemente sencilla que, sin que el lector lo note en una primera lectura, está llena de referencias cultas así como un magistral manejo de la parodia, la caricatura y el humor negro.

Tito, como lo llamaban sus allegados, el gran hacedor de cuentos y fábulas breves, falleció el 7 de febrero de 2003.Dodo

Obra y crítica

Es considerado como uno de los maestros de la mini-ficción y, de forma breve, aborda temáticas complejas y fascinantes, con una provocadora visión del mundo y una narrativa que deleita a los lectores más exigentes, haciendo habitual la sustitución del nombre por el apócope. Entre sus libros destacan además: La oveja negra y demás fábulas (1969), Movimiento perpetuo (1972), la novela Lo demás es silencio (1978); Viaje al centro de la fábula (conversaciones, 1981); La palabra mágica (1983) y La letra e: fragmentos de un diario (1987). En 1998 publicó su colección de ensayos La vaca.

Su composición “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, estuvo considerada como el relato más breve de la literatura universal durante muchos años, hasta la aparición de “El emigrante” de Luis Felipe Lomelí (¿Olvida usted algo? -¡Ojalá!). En 1970 ganó el premio Magda Donato, en 1975 el premio Villaurrutia y en 1988 le fue entregada la condecoración del Águila Azteca, por su aporte a la cultura de México. En 2000 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en reconocimiento a toda su carrera.

Seguir leyendo: http://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Monterroso

Descarga el PDF: augustomonterroso1.pdf

letransfusión meme

3 May

A estas alturas es difícil que un bloguero no sepa lo que es un meme, pero siempre hay sus excepciones y además no todos los que llegan por aquí pertenecen a esta fauna, por tanto, para quienes aun no están enterados, dejo aquí el enlace con la explicación de lo que es un meme: Meme – Wikipedia, la enciclopedia libre (allí hay suficiente información).

Bueno, en lo que respecta a este post, es eso: un meme. La diferencia de este meme entre los blogueros es que pretende llegar más allá de la blogosfera. Otra de sus características es que no será enviado a nadie para su propagación, en cambio si estará disponible para quien lo desee tomar y difundir.

La idea es muy básica, como muchos de ustedes saben mi trabajo es decir poemas en los vagones del metro (entre otras cosas) y pedir una cooperación voluntaria, a cambio de esto les doy una hoja con el poema. Dentro de la hoja hay un mensaje: «Esta hoja es un esfuerzo por fomentar el gusto por la palabra escrita y difundir el conocimiento en nuestro pueblo. Si consideras importante este hecho, te invito a que hagas copias y las distribuyas. Si haces diez copias y quienes la reciban hacen otras tantas: pronto habrá más lectores. Gracias.» Así lo he puesto hace apenas unos días y ya hay gente haciendo copias y distribuyendo. ¿Cuantas? No importa, si son las diez que he propuesto, una, cien o las que ustedes quieran, lo importante es que se esta motivando a la gente para que lea. Muchos no son de tomar un libro de seiscientas páginas, se asustan, piensan que nunca lo van a terminar, por eso una hoja es fácil que te la acepten y que la lean, quizá después les nace comprar un libro, luego otro y así hasta que se convierten en lectores asiduos.

No te asustes, el meme no es para que tomes la hoja y te subas al transporte de tu ciudad a decir poesía. No obstante, sería genial que así lo hicieras. El propósito es que tomes aquí el archivo PDF, lo imprimas y hagas tus copias para repartir a quien tú gustes y de la manera que tú quieras. Quizá se te ocurren nuevas ideas, puedes compartirnos tu experiencia de cómo te fue en esta aventura. Bueno, tantas cosas. También puedes crear otro post en tu blog, ya sabes como los memeblogs, pero sin enviarlo a más blogueros, sólo espera a que por voluntad le den seguimiento. Puedes tomar el PDF y enviarlo a tus contactos. En fin, lo que se te ocurra hacer con ese archivo: está bien.

Si has decidido pasar de largo, está bien. Sólo toma en cuenta que algún día alguien te regalará la hoja. No hay forma de escaparse de este meme.

https://letransfusion.files.wordpress.com/2008/05/letransfusion0000.pdf

***El archivo fue creado 100% con Software Libre: Scribus sobre Ubuntu GNU/Linux

No olvides comentarnos como te va si es que ya lo has hecho. También si tienes un poco de miedo o pena para aventarte, aquí te podemos dar un buen consejo: ¡atrévete! (ese es el consejo)

Saludos letransfusionados y alucinados. 😉

Lo Esencial de Slackware Linux (traducción al español en PDF)

21 Nov

Slackware logoHace poco estaba buscando información acerca de Slackware y me encontré con este sitio: http://www.slackware-es.com/ , en el que hay una traducción del libro Lo Esencial de Slackware Linux sólo en formato HTML para ver en línea, a la cual además le hacen falta las imágenes. Así que me dí a la tarea de descargar la página para convertirla a PDF; las imágenes que hacían falta las descargué junto con la versión en inglés; luego, sólo las cambié a la carpeta de imágenes de la versión en español e hice algunos ajustes en el código de la página para enlazar correctamente dichas imágenes. Ajusté las CSS. Todo lo anterior con mi editor de textos simple de GNOME. Luego abrí el archivo HTML (que había modificado) con Writer de OpenOffice, hice algunos ajustes a las imágenes y al final lo exporté a PDF con el mismo Writer (es una maravilla): si sólo das clic en el botón que viene en la barra de tareas, te lo exporta de forma simple, pero si abres el menú “Archivo>Exportar en formato PDF…” te dará más opciones. Es cierto que ha quedado algo pesado en comparación con la versión en inglés, sin embargo, en esa versión no tiene capturas de pantalla: es puro texto. Quizá luego me animo a hacerlo así, de momento pongo aquí el libro ya en formato PDF y con sus capturas de pantalla:

Lo Esencial de Slackware Linux

 

Saludos

 

😉

Instalando Adobe Reader en Linux + Plugin para Firefox

9 Nov

Instalando Adobe Reader en Linux + Plugin para Firefox

Quizá haya quienes no le vean mucho sentido a este mini-howto por lo sencillo que resulta instalar Adobe Reader y el plugin para Firefox: si se cuenta con alguna experiencia. Por otra parte, si usas una distro que maneje paquetes RPM (Red Hat Package Manager) como: openSUSE, Fedora, Mandriva, etc. En la página oficial de Adobe encontrarás el paquete para instalarlo sin tener que vagar por los vericuetos de la terminal (este es el comando para instalar el paquete RPM: $ rpm -i AdobeReader_enu-7.0.8-1.i386.rpm *tienes que ejecutarlo como root*). También habrá quienes no quieran hacerlo por la simple razón de que en GNU/Linux tenemos muchas herramientas para visualizar PDF’S; no obstante, en ocasiones, mientras navegamos, es más cómodo abrir un PDF en el mismo navegador: como Firefox. Sigue leyendo

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