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La ejecución – Hermann Hesse

28 Jul

La ejecución

Hermann Hesse

En su peregrinación, el maestro y algunos de sus discípulos bajaron de la montaña al llano y se encaminaron hacia las murallas de la gran ciudad. Ante la puerta se había congregado una gran muchedumbre. Cuando se hallaron más cerca vieron un cadalso levantado y los verdugos ocupados en llevar a rastras hacia el tajo a un individuo ya muy debilitado por el calabozo y los tormentos. La plebe se agolpaba alrededor del espectáculo. Hacían mofa del reo y le escupían, movían bulla y esperaban con impaciencia la decapitación.

-¿Quién será y qué delitos habrá perpetrado -se preguntaban unos a otros los discípulos- para que la multitud desee su muerte con tanto afán? Aquí no se ve a nadie que manifieste compasión ni que llore.

-Supongo que será un hereje -dijo el maestro con tristeza.

Siguieron acercándose, y cuando se vieron confundidos con el gentío los discípulos preguntaron a izquierda y derecha quién era y qué crímenes había cometido el que en aquellos momentos se arrodillaba frente al tajo.

-Es un hereje -decía la gente muy indignada-. ¡Hola! ¡Ahora inclina su cabeza condenada! ¡Acabemos de una vez! En verdad ese perro quiso enseñarnos que la ciudad del Paraíso tiene sólo dos puertas, ¡cuando a todos nosotros nos consta perfectamente que las puertas son doce!

Asombrados, los discípulos se reunieron alrededor del maestro y le preguntaron:

-¿Cómo lo adivinaste, maestro?

Él sonrió y, mientras echaba de nuevo a andar, dijo en voz baja:

-No ha sido difícil. Si fuese un asesino, o un bandolero o cualquier otra especie de criminal, habríamos visto entre las gentes del pueblo pena y compasión. Muchos llorarían y algunos hasta pondrían el grito en el cielo proclamando su inocencia. Al que tiene una creencia diferente, en cambio, se le puede sacrificar y echar su cadáver a los perros sin que el pueblo se inmute.


Aquí lo puedes descargar en PDF:
https://drive.google.com/file/d/0B3qMrxnKJ_HKendYajFUZzFKUjg/view?usp=sharing

 

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Ver “Varios cuentos” en YouTube

14 Mar

Fragmento de la presentación del libro “Nadie se va todos están aquí” del escritor Alfredo Blancas.

Narración de los cuentos sufíes: “Buena o mala suerte”, “Sólo quiero aire”, “La opinión de los demás”, un cuento de Chuang Tzu “El sueño de la mariposa”, un poema que se le atribuyó erróneamente a Jorge Luis Borges “Instantes”, un cuento de Rumi “Tres consejos” y finalmente un cuento de Augusto Monterroso “La honda de David”.

“Lo que sucedió a una mujer llamada Doña Truhana”

9 Feb

Esta entrada fue publicada hace siete años (09/12/2008 04: 24). Hoy la actualizo como parte del trabajo de reconstrucción de éste proyecto: Letransfusión.

Ahora les traigo el más reciente cuento que estoy llevando a los vagones del metro. Ojalá sea de su agrado:

Lo que sucedió a una mujer que se llamaba doña Truhana

Otra vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio de esta manera:

-Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y también me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal forma que al final serán muy grandes.

Y entonces le contó a Patronio cuanto él sabía. Al oírlo Patronio, contestó al conde:

-Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña Truhana.

El conde le preguntó lo que le había pasado a esta.

-Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer que se llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un día al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas.

»Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.

»Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha alegría por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana, cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a llorar y a lamentarse muy amargamente porque había perdido todas las riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así, porque puso toda su confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo que esperaba y deseaba tanto.

»Vos, señor conde, si queréis que lo que os dicen y lo que pensáis sean realidad algún día, procurad siempre que se trate de cosas razonables y no fantasías o imaginaciones dudosas y vanas. Y cuando quisiereis iniciar algún negocio, no arriesguéis algo muy vuestro, cuya pérdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un provecho basado tan sólo en la imaginación.

Al conde le agradó mucho esto que le contó Patronio, actuó de acuerdo con la historia y, así, le fue muy bien.

Y como a don Juan le gustó este cuento, lo hizo escribir en este libro y compuso estos versos:

En realidades ciertas os podéis confiar,
mas de las fantasías os debéis alejar.

FIN

Aquí el PDF para que lo impriman, compartan y recuerden que esta hoja es un esfuerzo por fomentar el gusto por la palabra escrita y difundir el conocimiento en nuestro pueblo. Si consideras importante este hecho, te invito a que hagas copias y las distribuyas. Si haces diez copias y quienes reciban una hacen otras tantas: pronto habrá más lectores.

Gracias.

https://drive.google.com/file/d/0B3qMrxnKJ_HKX0ZtRWVfbUtzakE/view?usp=sharing

Buena o mala suerte

2 Feb

Buena o mala suerte
Cuento Sufi

Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casa del campo, tenían un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, así que el caballo era su bien más preciado.

Un día el caballo escapó saltando por encima de las cercas del corral. El vecino al percatarse de este hecho fue corriendo hasta las puertas del hombre diciendo:

-Tu caballo se escapó ¿qué harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Mala o buena suerte? Sólo Alá lo sabe.

Pasaron algunos días y el caballo volvió a su corral con diez caballos salvajes que se le habían unido en su aventura. El vecino que estaba al tanto fue a verlo y le dijo:

-No sólo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez más. Podrás vender y criar, ¡qué buena suerte has tenido.

-¿Buena o mala suerte? Sólo Alá lo sabe.

Un día, el hijo del hombre montaba a uno de los caballos salvajes para domarlo, pero cayó del caballo y se rompió una pierna. Otra vez el vecino fue a verlo y le dijo:

-Tu hijo se accidentó y ya no podrá ayudarte, tú eres muy viejo y no podrás solo con los trabajos del campo, ¡qué mala suerte has tenido!

-¿Mala o buena suerte? Sólo Alá lo sabe.

Pasó el tiempo y en aquél país estalló la guerra con el país vecino, entonces el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al del hombre lo dejaron por estar imposibilitado. El vecino fue corriendo a decirle:

-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo dejaron por su pierna rota, ¡qué buena suerte la suya! ¡Qué mala suerte la nuestra!

-¿Buena o mala suerte? Sólo Alá lo sabe.

FIN

El cuento pudo extenderse infinitamente hasta que el vecino comprendiera que la buena o la mala suerte no existen y para resumirlo en un dicho muy popular, “no hay mal que por bien no venga” o, ¿no hay bien que por mal no venga?

Nada es bueno, nada es malo, ¿quién se atrevería a cuestionar al Todo?

Enlace para descarga:

https://drive.google.com/file/d/0B3qMrxnKJ_HKWVpmWHZRLXpPSVE/view?usp=sharing

Un hombre, su caballo y su perro

19 Ene

Un hombre, su caballo, su perro y el cielo
Anónimo

Un hombre, su caballo y su perro iban por un camino. Luego de mucho andar el caminante se dio cuenta de que los tres ya habían muerto en un accidente.

Hay veces que lleva un tiempo para que los muertos se den cuenta de su nueva condición. La caminata era larga, cuesta arriba. El sol era fuerte y los tres estaban empapados en sudor y con mucha sed. Precisaban desesperadamente agua. En una curva del camino, avistaron un portón magnífico, todo de mármol, que conducía a una plaza calzada con bloques de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde brotaba agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que desde una garita cuidaba de la entrada.
-Buen día -dijo el caminante.

-Buen día -respondió el hombre.

-¿Qué lugar es este, tan hermoso? -preguntó el caminante.

-Esto es el cielo -fue la respuesta.

-Qué bueno que llegamos al cielo, estamos con mucha sed -dijo el caminante.

-Usted puede entrar a beber toda el agua que desee -dijo el guardián, indicándole la fuente.

-Mi caballo y mi perro también están con sed.

-Lo lamento mucho -le dijo el guarda-. En este sitio está prohibida la entrada de animales.

El hombre se sintió profundamente decepcionado pues aunque era grande su sed, él no bebería ni una gota si sus amigos no podían hacerlo. Así que siguieron su camino cuesta arriba. Luego de mucho andar con el cansancio y la sed multiplicados dieron con otro sitio cuya entrada estaba marcada por un portón viejo entreabierto. El portón daba a un camino de tierra, con árboles a los lados que le hacían sombra. Debajo de uno de los árboles, un hombre estaba recostado, con la cabeza cubierta por un sombrero; parecía que dormía…

-Buen día -dijo el caminante.

-Buen día -respondió el hombre.

-Mis amigos y yo venimos con mucha sed.

El viejo les señaló una fuente natural que brotaba de entre unas piedras y les dijo que allí podían beber toda la que desearan.
El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.

-Muchas gracias -dijo el caminante al salir.

-Vuelvan cuando quieran -respondió el hombre.

-A propósito -dijo el caminante- ¿qué lugar es éste tan agradable?

-Este es el cielo -respondió el hombre.

-¿Cómo? ¡Pero si el vigilante del portón de mármol nos ha dicho que allí es el cielo!

-Aquello no es el cielo sino el infierno.

-Pues qué grandes confusiones debe causar tal engaño.

-Todo lo contrario amigo, pues allí van quedando los que engañados por su ambición y deslumbrados por el brillo del oro: son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

FIN

Hoja para descarga:

https://drive.google.com/file/d/0B3qMrxnKJ_HKTVR4dUNCUHJydzQ/view?usp=sharing

La sociedad de los poetas muertos

30 Dic
Ahora que estoy retomando el blog, también estaré reciclando las entradas y esta es la primera que se va al inicio. Originalmente fue publicada el 2 de abril del 2008.
También dejo aquí la hoja para su descarga:
Este poema se suma a uno más de los que hasta el momento no se sabe quién es el verdadero autor. He recibido un par de correos de Leandro Wolfson a quien se atribuía la traducción, pero él mismo me ha hecho la aclaración de que no es un trabajo ni de Whitman ni de él e ignora quién es el autor. Por tal motivo hago esta aclaración. “No te detengas” es el poema que se ha convertido en mi mantra personal. Este poema también es conocido como “La sociedad de los poetas muertos” pues contiene frases que hacen suponer que se debe a la película que lleva ese título  (Dead Poets Society), el filme ganó un Oscar por mejor guión en 1990. Ojalá que a ti también te guste el poema.
No te detengas
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

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Estamos buscando al verdadero autor! Si tienes información, te agradeceremos mucho la compartas.

Mudanza

22 Ago

Este blog ha empezado a cambiar de servicio y será el proceso poco a poco. De momento ya están listas las dos más recientes entradas en el nuevo blog:

Nervo, Borges, Cortázar y Garro

Bukowski, Lorca, Bradbury & Lovecraft

Semana dedicada a Bukowski, Lorca, Bradbury & Lovecraft.
Son mucho los que nacen y mueren todos los días, pero no todos son poetas o escritores, por eso aquí les hacemos un humilde homenaje a todos ellos. La semana empieza el domingo, no obstante aquí iniciamos cada lunes el recuerdo de los escritores que hayan nacido o fallecido hasta el próximo domingo. De entre todos ellos dedicaremos la semana a cuatro: Charles Bukowski, Federico García Lorca, Ray Bradbury y Howard Phillips Lovecraft.



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