Golpeado por decir poesía en el metro [Crónicas de un pata de perro]
Trabajo en el metro de mi ciudad de manera informal contando historias y declamando poesía dentro de los vagones. Los autores de quienes digo poemas son varios: Jaime Sabines, Pablo Neruda, Mario Benedetti, Efraín Huerta, Oliverio Girondo, Jorge Luis Borges, Juan de Dios Peza, etc.

En una ocasión, no hace mucho, me subí (como de costumbre) a un vagón a decir un poema, pero al momento de comenzar un señor que venía con su familia, me pidió que me callara por que el venía platicando con su esposa e hija y le estaba interrumpiendo. Muy de acuerdo en que no es algo licito decir poesía en los vagones del metro y que hasta puede resultar molesto para algunos. Pero juro que en los más de cinco años que llevo diciendo poesía allí, muy pocos han intentado callarme, entre ellos por supuesto los vigilantes. Así pues, el señor me dijo «¡Callate!» y yo no hice caso. Mientras iba diciendo el poema, cada vez que lo miraba me llenaba más de una extraña mezcla de impotencia, rabia y compasión por aquel individuo. Al terminar y luego de pedir la cooperación y pasar con los demás pasajeros, tuve que pasar junto a él, en ese momento ya no pude más, pues iba diciendo a su esposa que somos una plaga y otras cosas, por lo que me paré frente a él y le dije «Si consideras que un poema no sirve para acompañar el viaje de los pasajeros: debes ser muy insensible». No le hubiera dicho nada por que entonces sus insultos subieron de tono y de mi parte la paciencia se acabó, tanto que le menté su madre, algo que en México es el mayor insulto.

En este punto, ya no quería seguir con el conflicto y me dí media vuelta para seguir colectando la cooperación que la demás gente me estaba dando (a pesar del incidente) y al momento de dar otra media vuelta para regresar al otro lado del vagón, donde esperaban más personas con su moneda en la mano, sólo alcance a ver su puño cerca, muy cerca, luego el golpe. Se me cayeron las hojas que doy con los poemas, las monedas. Se me cayeron las ganas de decir poesía, se me vino el mundo abajo. Ya no eran poemas lo que brotaba de mis labios, no, ahora era la sangre y la rabia lo que salía de mi.

Luego de levantar los poemas y las monedas con ayuda de algunos pasajeros, me dí cuenta de que un compañero que vende también en el metro ya lo había agarrado por el cuello y me decía «¡Dale en su madre, aquí te lo agarro!», pero yo no tenía esa intención. Jalé la palanca de emergencia y esperé a que llegaran los policías y vigilantes, cuando llegaron todavía mi amigo lo estaba agarrando y ya se había juntado un grupo de otros vendedores alrededor nuestro. Pedí a los policías que detuvieran a este señor por el golpe que me había dado, pero el señor aparte de que seguía enojado, suponía que lo que él había hecho era lo mejor, pues consideraba que siendo algo ilegal que yo viniera diciendo poemas en el vagón, él estaba en todo su derecho de callarme y golpearme y que si nos iban a llevar al Ministerio Público y yo lo demandaba: él también levantaría cargos en mi contra. Los policías intentaban persuadirme de que desistiera argumentando que también a mi me perjudicaría la situación. Sin embargo, sé que lo que yo venía haciendo es sólo una falta administrativa por la que tendría que responder en un Juzgado Cívico. En cambio, el golpe que me dio el señor constituye un delito más grave. Mientras tanto el señor ya se había abrazado de su esposa e hija, tomándolas del cuello (mi amigo ya lo había soltado). El grupo de vendedores estaba creciendo. los vigilantes nos llevaron por el andén de la estación y subimos las escaleras. Al llegar a uno de los pasillos que dan a la calle, de entre el grupo de los vendedores se escucharon gritos «¡Partele su madre, nosotros te hacemos esquina con los policías!».

Está claro que mi intención seguía siendo la de no golpearlo, sino llevarlo al M. P. En ese momento un vendedor comenzó a golpear al señor quien no soltaba a su esposa e hija y por tanto a su mujer también le tocaron algunos golpes, otra vendedora se unió y le daba patadas en el trasero. Pedí calma a mis amigos y con ayuda de los policías, vigilantes y otros vendedores, logramos atemperar los ánimos. Finalmente nos llevaron a un cubículo que hay en la estación. Al señor ya se le empezaba a poner morado un ojo y la señora se quejaba de los golpes que había recibido mientras la hija le decía al padre «¡No vuelvo a salir contigo, siempre es lo mismo!» (¿O sea que siempre golpeaba poetas?). Llegó la patrulla y otro policía me aconsejó desistir pues el señor también tenía golpes que aunque no se los hubiera dado yo, él daría su versión y seguramente no diría que habían sido los otros. Así iba terminando ese episodio en mi vida. Nos pidieron que firmáramos una carta en donde ambos estuvimos de acuerdo en no levantar cargos. Pero antes de firmar esa carta, pedí hablar con el señor y le dije: «Sé que tú no tienes por que saber lo siguiente, pero igual quiero que me escuches. Tengo muchos años de contar historias y decir poesía aquí en los vagones del metro. Estudié teatro y tuve en algún momento la oportunidad de trabajar en televisión, pero sólo porque estoy convencido de que es mejor decir poesía en el metro o en cualquier otro lugar, sigo aquí. Sé también que hoy cometí un error al hacerte caso, pero no sabes cuanta compasión me causa la gente que sigue sin escuchar a los poetas». Por un momento nos vimos a los ojos y supe que él me estaba entendiendo, sólo un momento, luego volvió a decirme que yo estaba coartando su libertad de expresión, que él sólo quería platicar con su familia sin tener que soportar a los poetas y sus estupideces. En este punto me dí media vuelta otra vez, pedí al policía la carta, la firmé, pasé al baño, que habían junto al cubículo, a enjuagarme la sangre.

Allí había un espejo, me vi y me dije: «¡Eres un idiota!». Lloré.
Martín Dupá













Marzo 31, 2008 a las 8:40 am
Para mí sería un placer escucharte en el metro. Lastima que no hay metro en mi ciudad. Hay gente que se pierde tantas cosas buenas.
Un beso con abrazo,
M
Marzo 31, 2008 a las 8:52 am
@entrenómadas:
Bienvenida al blog y muchas gracias por tus palabras. No hay metro, pero seguro que por allí hay algún poeta callejero y cuando lo encuentres dale un abrazo de mi parte.
Saludos.
Marzo 31, 2008 a las 2:33 pm
Amigo, yo soy poeta también, o aspirante a ello.
Te recomiendo el blog de una Alba, amiga mexicana que tiene un blog sobre poesía. La tengo enlazada. Yo le hablaré de ti. Me ha encantado entrar en tu nave. Llena de poesía y vida.
Un beso con abrazo,
Marta Navarro
Marzo 31, 2008 a las 4:24 pm
Bien, mi nueva amiga poeta: recibe también un abrazo con beso.
Marzo 31, 2008 a las 4:38 pm
Hace mucho tiempo esuché un podcast que hiciste en donde hablabas de sobre la distribución de linux en el metro. Después de unos días cuando iba en el metro, empecé a escuchar una voz familiar que recitaba poemas. Al momento supe que eras tú.
Aquella ocasión no tuve oportunidad de decírtelo, pero en verdad me agradó la forma en que recitas poesía. A diario encuentras vendedores de CDs u otros productos en el metro, pero no a diario encuentras alguien que recite poesía como tú. Tal vez el señor debía haber dedicado 5 minutos de su viaje para apreciar lo que decías… y tal vez, sólo tal vez si él te hubiera pedido silencio de una manera más amable, lo hubieras hecho. No es cuestión de orgullo ni de legalidad, sino de respeto (por ambas partes).
Marzo 31, 2008 a las 4:49 pm
vayaaaa, que gran historia, de sangre, sudor y lagrimas. Sin duda que hay gente idiota y sin respeto a otros. Los que se montan en el metro de caracas es para pedir dinero diciendo siempre que a su hijo necesita ayuda para unas medicinas o que su madre esta enferma… aunque muchos son mentira…. algunos ya les conosco la cara y llevan meses con la misma historia falsa… No hay gente que nos regale pensamientos y reflexiones.
Marzo 31, 2008 a las 4:59 pm
@Edgar:
Cometí un error y fue el no haberme pasado al otro lado del vagón para molestarle menos. Arriba comento que el error fue hacerle caso, en este momento cambia mi percepción y sé que haberle hecho caso no es un error, todos tenemos derecho a ser escuchados y yo lo escuché. Tienes mucha razón: nos faltó respeto por ambas artes.
Sigo aprendiendo.
PD Nos vemos en el vagón.
Marzo 31, 2008 a las 5:06 pm
@VaneDeSanz:
Mi querida amiga desastrosa, ya ves como sigues siendo muy atenta. Acá también hay de esos que mienten, que utilizan el chantaje y la lástima para pedir una moneda. También los que explotan a los niños robando su infancia andan por aquí. Como te decía, «en todos lados se cuecen habas»
Un beso letransfusionado (así es, tú das besos desastrosos: yo letransfusionados).
Marzo 31, 2008 a las 8:19 pm
La verdad el hecho de que no respondieras las agresiones fisicas de igual manera demuestra que la poesia la vives como un estilo de vida.
y lastima que ya no vivo en el distrito (que supongo que de ese metro hablas) pero cuando vaya para alla y me toque viajar en metro espero pueda escucharte.
Que bueno es saber de un bloguero de mi pais
Abril 1, 2008 a las 11:55 pm
Hola, soy Alba a la cual hace referencia entrenómadas. Le he dado un vistazo al blog, me ha parecido interesante, después regreso con más tiempo para hacerlo de manera adecuada.
En cuanto a lo que te pasó, es una lástima que la gente no aprecie la poesía sin embargo creo se pudo haber evitado si al darte cuenta de la molestia te hubieras ido al otro lado del vagón o si no le hubieras dicho nada. Sé que lo que dijiste no justifica ser golpeado pero viviendo en esta ciudad uno sabe lo que puede pasar, pero bueno ya pasó, es más no puedo asegurar que en determinado momento yo hubiera hecho lo mismo, se cansa uno de la falta de respeto. Me parece muy bueno que no respondieras la agresión y de no haber sido por la intervención de los otros vendedores podrías haberlo acusado ante el M.P. , esto le hubiera servido de lección aunque creo que los golpes recibidos surtieron el mismo efecto, para otra ocasión lo pensará mejor. Te deseo lo mejor en tu labor, ya quisiéramos que en la calle y en el transporte público todos fueran poetas, nos sentiríamos más tranquilos, tal vez no andaríamos tan irritables.
Saludos
Abril 4, 2008 a las 12:50 am
Hola Martín:
Lo he pensado varias veces. No me gustan las respuestas cómodas ni me agrada decir siempre palabras amables. La realidad es distinta a lo que los seres humanos pensamos de la vida que no tiene matices ni sutileza para decirnos qué piensa de nosotros, de nuestras familias y de nuestras madres. Al menos esa es mi verdad, pero para mí, el señor tenía tanto derecho de platicar con su esposa como tu de declamar poesía. Ambos están equivocados.
Yo te puedo decir que he ido leyendo (poesía, novelas, literatura) en el Metro (a veces intentado porque es imposible con tantos gritos de la larga fila de vendedores) y he tenido que cerrar mi libro. He estado a punto de pedirle que se calle pero siempre hay ese temor a los conflictos porque pensamos distinto. Además, es una forma de solidaridad (llamémosle pasiva) con algunos vendedores porque muchos lo hacen por necesidad y porque es una forma de ganarse la vida ¿Para qué? En la forma está el pedir, lo sé, pero no todos tenemos la educación ni pensamos igual para hacerlo. ¿Recuerda al Rey Juan Carlos con Hugo Chávez? Tal vez este señor debió decirte menos alterado que callaras, que no lo dejabas platicar y la cosas se hubieran arreglado, tal vez tu no le hubieras mentado la madre. Si aquí en México por menos de eso han sacado la pistola y se han matado en la calle. Qué pena.
Pero, las palabras son las armas más poderosas que tiene el ser humano, la letra y el pensamiento. ¿Para qué la violencia?
En este mundo tiene tanto derecho el que dice: “no me gusta la poesía” como el que la vive y la siente. Ambos están en su derecho. El hombre iba con su mujer y su hija. Tu llevabas el estoque y la muleta al hombro. El hombre tiene el derecho de viajar en el Metro, tu también. Tu de declamar poesía, pero si alguien te pide -aunque no sea por favor- callar, ¿qué hacer? seguir, ignorar o respetar al otro.
Yo seguiré leyendo en el Metro. Si no puedo hacerlo cerraré mi libro. No tengo el valor para callar a otro y si lo tuviera y aquel no entiende mi derecho a leer, terminaremos a golpes. Qué pena.
Te dejo esta pequeña poesía de Octavio Paz que por alguna razón me vino a la mente cuando leía tu post. Saludos.
LAS PALABRAS
Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.
Octavio Paz
Abril 4, 2008 a las 6:24 am
Gracias por enviarme el relato de los hechos,ya comentaremos en incidente personalmente;como lo hemos hecho en otras ocasiones.
Saludos y ánimo.
Luciano.
Abril 4, 2008 a las 6:45 am
me dejaste mudo bueno ciego en todo caso
Abril 4, 2008 a las 3:35 pm
@Alba: Gracias por tus palabra y tu visita. Entrenómadas ha sido muy amable en presentarnos.
@rbravol: No había contestado aquí tu comentario, pero ya hemos entablado comunicación. Así que una vez más bienvenido a la nave.
@Luciano: Sí, ya tendremos oportunidad de platicar.
@elviolin: ¿Eres Víctor?
@Édgar Félix: Me da gusto tener por aquí de nueva cuenta tus comentarios. También a mi me dejaste pensando varias veces. Tienes razón y ya he admitido mi error. Ambos aprendimos de la experiencia.
En tu comentario has mencionado que yo traía “la muleta y el estoque”. No. Cuando me subo a un vagón nunca lo hago pensando en cuántos voy a ofender para que me golpeen. Mentarle la madre fue mi ultima reacción. En el relato me limito a mencionar que cuando pasaba junto ellos, él le decía a su esposa que somos una plaga y “otras cosas”, las cuales fueron groserías he insultos de su parte. Luego de escuchar sus vituperios intenté hablar con él de buena manera, pero en él no había nada más que su razón y vio la oportunidad de descargar en mi todo lo que siente también hacia los vendedores. No sólo existe la palabra, como expresión también habla nuestro cuerpo, en este sentido, su lenguaje corporal era agresivo. Lo que hice fue responder a su agresión verbal de la misma manera. En cambio, él usó el puño y además de manera cobarde, pues esperó a que estuviera yo de espaldas y justo cuando apenas volteaba me dio el golpe. Posteriormente su actitud fue más cobarde al abrazar a su esposa e hija, no para protegerlas, sino para cubrirse: ellas fueron su muleta, su puño el estoque. Confieso mi falta, pero nunca utilizaría a mi esposa e hijas de esa forma.
Saludos letransfusionados y alucinados.
Abril 4, 2008 a las 4:04 pm
Hola Martín, mientras te iba leyendo iba creciendo mi rabia, ¿cómo es posible llegar a tanto por este motivo? ¿Cómo es posible que haya ese tipo de gente que se cree que llegar a los golpes siempre es la mejor solución? ¿Cómo es posible que haya sido luego tan cobarde para escudarse en su esposa e hija? Qué impotencia con esta gente y que poco valor le dan a las personas como tú que tratan de entretener con poemas que es mejor a no estar haciendo nada o tal vez escuchar una “música” que nada tiene de interesante.
Te felicito por tu actividad en el metro. Te felicito por tener la valentía de enfrentarte al tipo y decirle: insensible. Que esto no haga mella en ti.
Un abrazo,
Abril 4, 2008 a las 5:34 pm
Hola Martìn, gracias a Sandra Pulido, que nos mandò tu historia te he conocido. También he contado cuentos en pùblico y sé lo difìcil que es tener la atenciòn de todos en un teatro, mucho màs dificil aùn en el metro. Con conocimiento de causa te digo que eres muy valiente de hacer lo que haces y en donde lo haces. Cuando uno se tropieza con personas asì, a mi parecer, lo mejor es dejarlos hablar. Por lo que note del comentario de su hija no era la primera vez que ese tipo agredìa a otra persona. Por lo mismo estaba buscando simplemente con quien desfogar su rabia. Rabia de que? vaya usted a saber. Dice un dicho: “la rabia te la quedas tu solito, porque a mi no me la vienes a dejar”. No le hagas caso a los insensibles por algo lo son. Muchos exitos y suerte.
Abril 4, 2008 a las 6:41 pm
Mi estimado el problema que veo es que tu siendo un pacifista (no creo equivocarme) te llegaste a encontrar en un punto de encuentro de la expresion de la violencia (tan violento el que te quiso callar, como violentos los que te quisieron defender) yo creo que si la persona te lo hubiera pedido de otra manera lo mas seguro es que respetuosamente lo hubieras hecho.
Fuiste la excusa para desahogar la violencia almacenada en el corazon de esas gentes que buscan cualquier pretexto para sacar.
Pero lo que te puedo decir y creo que lo vas a entender es “disfruta de haber sufrido por tus pasiones, porque es el mejor sufrimiento”
Abril 4, 2008 a las 6:50 pm
Martin:
Una aclaración. Cuando me refiero a “tu llevabas el estoque y la muleta al hombro” lo digo con el sentido taurino. Al espíritu de novillero y el espíritu de novillero es la libertad, el echar el pie adelante sin importar las consecuencias porque nada depende de ti. Al menos en ese momento. El hombre venía con la familia. Él no. Tal vez él lo hizo porque traía ese “escudo”. Si hubiera venido solo, tal vez no te hubiera callado, porque ambos estarían al tu por tu. Un abrazo y felicidades por este gran blog. Le diste al clavo pero no abandones el software libre que no te hemos hecho nada. Sigue con el estoque y la muleta al hombro caminando por los vagones del Metro.
Abril 4, 2008 a las 7:00 pm
@Sandra Pulido:
Tan posible es como que allí están. Nos encontramos todos los días, afortunadamente no siempre hay que enfrentarnos. Desconozco su historia personal y las causas por las que ha llegado a esa personalidad, pero lo que si sé, es que también es un ser humano.
Gracias por enviar el relato a tus amigos, ya vez, aquí ya anda Claudia.
@Claudia Curiel:
Así que también eres cuentera eh!! Bienvenida.
@rbravol:
Tu reflexión me parece acertada.
@tod@s:
Saludos letransfusionados y alucinados.
Abril 4, 2008 a las 7:09 pm
@Édgar Félix:
Gracias por aclararme el sentido de tus palabras.
Pues no, no abandono el Software Libre, sigo con Ubuntu. He fusionado aquí los dos blogs y si últimamente hay más sobre literatura es porque me gana más ese lado. Pero ando maquinando que hacer para seguir promocionando el uso de Software Libre.
Saludos letransfusionados y alucinados.
Abril 5, 2008 a las 2:19 am
Amado poeta, lumpen de la palabra, fiel escudero de las causas inútiles (como al mismo Alonso Quijano lo señalaban)… a ti, rindo un tributo a la genuina intención de diseminar la palabra, por todos los rincones, incluso los menos más amables y fértiles para hacerla madurar.
Este relato, me ha causado una extraña alegría, no por el hecho de que te hayan violentado y tu al anti poetas “y sus estupideces”, me ha alegrado, que quien lleva el estoque y la muleta -como el amigo Edgar Félix, lo refiere-, por sus entrañables amores (el que le reservan a la poesía, por ejemplo), y que como el mismo QUijote, le costó tantas tropelías y resultar hérido y humillado tantas ocasiones como andanzas osó, hoy querido amigo, sonrío ante el maravilloso desvelar de un Hidalgo citadino, al quien no le importa enfrentar ni a las muchedumbres ni a las negligencias ajenas para poder, día tras día, poner por delante (ya no diré estoque y muleta), sino su bella adarga para poner en el filo de la lengua suya, la palabra, osando andanzas nuevas cada día, para depositar humanamente, la semilla de la poesía en todos los andenes del alma colectiva!!!!
Abril 5, 2008 a las 4:48 pm
@Sarait:
Querida amiga, hermana y amada poeta, yo también he reído luego de leer tus palabras y no ya por la mismas, sino por el recuerdo de aquellas, más que fantásticas, reales aventuras de Don Quijote. Luego me he visto en retrospectiva otra vez en la aventura que aquí cuento, pero ahora desde fuera, leyendo el relato nuevamente como si yo fuera otro y el resultado ha sido fascinante y divertido. Extraño puede resultar a otros que lean esto, sin embargo, algo que nos caracteriza como humanos es el poder reírnos de nuestras desgracias.
Besos letransfusionados y alucinados.
Abril 6, 2008 a las 2:16 am
Una gran experiencia enriquecedora.
Abril 7, 2008 a las 10:26 pm
Martín: Yo te conocí así… te conocí recitando esos poemas y fue verdaderamente emocionante!! Deja pasar lo agrio y tormentoso de esta vida y de ese vagón en el metro, mejor quédate con lo bueno, con la alegría que me provocaste a mi, por ejemplo. Cuídate, ojalá nos veamos pronto!! Un abrazo!!
Abril 8, 2008 a las 3:17 pm
@Ruth:
Claro. Tienes razón, también me quedo con lo bueno, como la emocionante alegría de conocernos. Ya iré contando otras anécdotas, sólo que inicié con esta por ser una de las más recientes. ¡Un abrazo!
@Tito:
Bienvenido a la nave.
Saludos letransfusionados y alucinados.
Abril 8, 2008 a las 7:57 pm
Ja… nuestro méxico de siempre, y digo que esto sucede en gran parte del país, lo he visto. Las miradas en el transporte miran con desdén. Doy cuenta de el menosprecio que invade en cada rostro como si fueramos tan diferentes los unos de los otros. Q acaso somos tan desiguales?!
Una de las cosas que es poco visto es la muestra de el buen vivir con una sonrisa. Debemos fomentar por mucho trabajo q nos cueste, una sonrisa. Busquemos esas palabras q pueden ser las mas adecuadas para ver a los demás sonreir.
Tu integridad y el buen principio te mantendrá por un buen camino, darás la base y fortaleza a tus decendientes. Cada día aprendemos cosas nuevas y que mejor q sean buenas!!!.
Abril 21, 2008 a las 2:24 am
“por qué no te callas”… como que la escena se adelantó a lo de chavez con el rey de españa no??
pero en todos lados hay gente intolerante….
te cuendo algo, una vez se me ocurrió hacer un mini proyecto para hacer lo que haces, leer poesias en los omnibuses (es porque por aquí no tenemos metro)… pero nadie respondió a la convocatoria y los que respondieron me dijeron loco…. jajaja…. bueno, nunca llevé acabo el proyento pues me quedé solo y solo no funciona el proyecto, se necesitan 3 mínimo… en fin… no sé que que viene la historia.. pero se me antojó contarla.
Saludos.
Abril 22, 2008 a las 2:22 am
ravenblaze, me atrevo a decir que no sólo es en nuestra ciudad, sino en todas las ciudades del mundo y aun así creo que todavía hay mucha gente que difunde, siembra, proclama, predica, etc. la alegría. He contado esta anécdota, pero no es la única, hubo muchas muy buenas, por ejemplo, en alguna ocasión me regalaron un libro de Borges, en otras he tenido oportunidad de conocer personas con mucha sensibilidad que hasta la fecha son mis amig@s. Gracias por comentar y te ofrezco una disculpa por no haber contestado antes.
George, bueno, he meditado un poco en tu anécdota y creo que lo que hizo falta fue que te aventaras tu solo. Acá fue lo que hice, empecé solo, aunque ya habían otros dos que hacían lo mismo con la única diferencia de que ellos no daban hojas con los poemas que decían. Con el tiempo se han unido más, así nada más, ellos han llegado solos. Quizá si empiezas tú otros seguirán tu ejemplo. Inténtalo. Bienvenido.
Saludos letransfusionados y alucinados.
Abril 22, 2008 a las 10:22 pm
No te preocupes. Tipos así son cerrazónicos; no entienden nada por más que hables. Así le hubieras dicho que lo hacías por pagar tu carrera universitaria, o por puro placer de compartir lo que sabes, hubiera dicho lo mismo…
Gente así, demuestra su propia ignorancia… Nadan en ella…
Saludos…
Abril 23, 2008 a las 1:02 am
Hola “poeta” yo no creo que seas poeta, mas bien eres una especie de merolico o a lo mas “declamador”… una persona que prostituye la poesia de otros que saca una ganancia con ella y que solo creas mas contaminacion en el metro. yo viajo muy seguido en el metro y la verdad es triste ver un tipo en el vagon vociferando, insultando a los oidos y la poca privacidad de una conversacion o de una llamada tratando de vendernos chiclets, desarmadores, musica pirata…. o poesia pirata…..
Es cierto, y tiene mucho merito, que hallas “estudiado” teatro, que te hallas preparado, pero dime, que culpa tenemos los usuarios de que sean unos haraganes, desobligados y desempleados, mediocres que solo busquen sacar su dia y a costa de las personas que nos cuesta trabajo ganar dinero, que pagamos impuestos, que somos ciudadanos responsables….
No estoy de acuerdo con la violencia, fue una pena que te golpearan, pero POR DIOS, los vendedores siempre son tan montoneros, tan sucios, tan…… corrientes…….. y ahora tendre que incluir a los que como unico talento creen que tienen su voz y su memoria…. y a Xerox, por las fotocopias…. fue emocinante descubrir tu lado obscuro y ver como reaccionaste ante una mala actitud.. con otra!
En fin, tendremos que aguantar a los pregoneros, gritones y voceros que transgreden nuestra libertad, que violan las leyes del metro y civicas, haciendo de un transporte un medio de vida, Ojala que alguien les pueda poner un fin a ustedes, yo por mi parte JAMAS COMPRARE NI DARE DINERO EN UN VAGON DEL METRO.
Por lo demas, solo espero sus comentarios en mi mail, tengotumail@gmail.com, me gusto encontrar la rola de Manu Chao “Calle” en uno de tus post, pero lamento que seas un desempleado, limosnero y huevon, busca un trabajo real y paga impuestos, que al Pais le hace mucha falta!!!
Esta sera mi ultima visita a este blog y ya saben, cualquier cosa, por mail!!
Abril 23, 2008 a las 1:55 am
Un Usuario del metro: Que lastima que exista gente como tu que no sepa apreciar la buena obra de alguien… ¿Que tiene de malo en convertir un medio de transporte en algo mas? Esos momentos de tu vida que pueden ser cortos pero si los sumas todos durante toda tu vida, es una muy buena parte de ella… Que tiene de malo en hacer algo especial en ese momento? Aqui los que se montan a pedir en el metro son personas muchas veces con historias que parecen falsas… drogadictos que necesitan mas dinero para si, ojala consiguiera alguien que me regalara poesia como Martin.
Abril 23, 2008 a las 3:36 am
Un Usuario del metro: Me da mucho gusto haber provocado en ti esa emoción. Créeme. Eso quiere decir que has leído todo el relato y por lo menos eso para mi tiene un gran valor. Lograr que lean lo que escribo y más aun generar reacciones como la tuya es algo único. Aunque no estemos de acuerdo, nos estamos comunicando y eso es importante.
Ya que has estado leyendo, seguro te has dado cuenta de que trato de escribir lo mejor que puedo. ¿Te parece propio de un mediocre y haragán el realizar un trabajo así? Quizá peco de arrogancia, pero a veces los valores que uno tiene sirven para defenderse en circunstancias como esta. ¿Sabes?, comienzo a sospechar que eres tú el que me golpeó y es que tienes tanto de aquel individuo, la verdad no me extrañaría que sean la misma persona.
Está bien, tienes toda la razón. Tu diatriba ha sido exuberante, despliegas un estilo envidiable. Muero de ganas por saber qué escritor (?) se ha tomado el tiempo para dar su punto de vista en este humilde blog.
Vane: Gracias por seguir apoyando y además inducir a los lectores de tu blog.
Saludos y besos letransfusionados y alucinados.
Abril 23, 2008 a las 2:36 pm
Ja. Igual, creo que ese tipo es el mismo del metro; o por lo menos, se encontraba allí, en el momento del incidente. No creo que prostituyas la poesía, ni mucho menos. Y el enseñar lo que sabemos, es merito de éste rótulo, entonces la diferencia entre un maestro, y tu, está en que el maestro es ‘puta’ cara. Perdón por la expresión, pero tipos así, me hacen enojar, y de seguro han de pagar hasta para saber clavar una puntilla.
El conocimiento es libre. Nadie tiene copyright sobre él; a lo mucho una licencia GPL, o Creative Commons… Jejeje… Haces excelente trabajo en el metro; tal vez puedas ser de ayuda para alguien que necesite palabras cargadas de sensibilidad, que necesite tranquilizarse, o simplemente oír algo que no sea reggaeton… Si. Odio esta música…
Esta de más decir, que es mucho mejor ver a un joven hacer lo que tu en un medio de transporte, a quienes lo hacen por droga, pereza de trabajar, o hacen que niños mendiguen por ahí… El conocimiento jamás será mendicidad…
Saludos…
Abril 23, 2008 a las 2:42 pm
“… menos. Y el enseñar…” Perdón, era “Sí el enseñar…”
Saludos…
Abril 23, 2008 a las 7:57 pm
Oskar, los maestros no son putas tan caras… por acá son muy mal pagados.
Saludos letransfusionados y alucinados.
Abril 23, 2008 a las 8:01 pm
Jajaja… Eso es cierto. Aquí, en Colombia tampoco lo son… Sólo que ni pagando poco sueldo, los colegios y escuelas pueden mantenerlos mucho tiempo…
Saludos….
Abril 23, 2008 a las 10:07 pm
La innnegable naturaleza del ser humano…. la triste cualidad de ser Juez y parte….. por que suponene que soy la persona que te golpeo?? no me expreso lo suficienteme claro como para tener que ocupar los puños? Señores, el ser “poetas” les esta dañanado la capacidad de discernir entre lo blanco y lo negro, que ciertamente es un privilegio de la gente soñadora, no, jamas golpearia a otra persona, mi educacion y mi amor por la vida me impide hacer tal barbarie, eso es para vendedores ambulantees, pregoneros y limosneros.
Tienes razón amigo LETRANSFUSION lei tu blog casi en su totalidad, lectura ligera cabe aclarar, y sinceramente no eres tan malo para escribir una casi-prosa, el genero de cronista seria un poco mas adecuado, pero en fin, cada quien su blog.!! jejeje
Yo creo que si pecas de arrogante, y no solo eso, la lista de pecados puede ser larga, que alguien tire la primera piedra si me equivoco, pero tampoco es el caso, que triste qeu sean Juz y parte…
Ya saben, comentarios, gente a favor, en contra, mentadas y juicios a mi mail!! tengotumail@gmail.com
Abril 23, 2008 a las 10:09 pm
FE DE ERRATAS:
Dice:
que triste qeu sean Juz y parte…
debe decir:
que triste que sean Juez y parte
Dice:
Ya saben, comentarios, gente a favor, en contra, mentadas y juicios a mi mail!! tengotumail@gmail.com
Debe decir:
Ya saben, comentarios, gente a favor, en contra, mentadas, correciones ortograficas y juicios a mi mail!! tengotumail@gmail.com
Abril 23, 2008 a las 11:58 pm
Bueno… Pues creo que tienes razón, Usuario del Metro. Caí en un error aventurandome a decir que eras el tipo de aquel incidente. Sin embargo, la poesía esta dada como un arte, y como tal sus obras no estan sujetas a ser objetivas. Un artista crea para él, y no para los demás, caso contrario el de un publicista o diseñador…
Así que el trabajo de mi amigo LF es excelente. Hay muchas formas de evadir a los “limosneros”, vendedores ambulantes, etc. Un simple “No, gracias”, no te quita nada. Además, con los problemas de las sociedades actuales, que mejor que viajar oyendo poesías hermosas, que nadie conoce?…
Saludos…
Abril 24, 2008 a las 4:44 am
Un Usuario del Metro: vaya, vaya, que hermosa sorpresa, has regresado luego de tu categórico «Esta sera mi ultima visita a este blog y ya saben, cualquier cosa, por mail!!». Me da mucho gusto que el dialogo se amplié y sí, me gusta más que esta charla se de aquí, en el blog.
Has venido con la intención de expresar tu desacuerdo con la actividad que realizamos en el metro, digo realizamos ya que no soy el único. Bien. Se te ha leído y lo seguiremos haciendo porque creemos en la libertad. Varios de los que andamos por este blog somos usuarios de Software Libre y lo promovemos junto con su filosofía. Pero no voy a hablar mucho de ello por ahora, ya que es un poco fuera de lugar.
Sólo fue una sospecha y más que nada una forma de defensa instintiva, decir que tú eres aquel señor del golpe, fue un anzuelo para que siguieras por aquí (¡funcionó!).
¿Juez y parte? Sólo fui lo último, creo que los acontecimientos; la vida misma a juzgado poniendo a cada uno en su lugar.
Gracias por seguir visitando el blog. En esta ocasión ya no pondré anzuelos.
Oskar: hace poco leí en el hi5 de una amiga en sus recortes la siguiente frase: Fue el error el que colocó el mundo en marcha -dijo el maestro- jamás tengas miedo de errar.
Saludos letransfusionados y alucinados.
Abril 24, 2008 a las 5:58 am
Oye, muchas gracias… Es un aliento de ánimo… Justo lo que necesitaba…
Saludos…